Atenas, cuna de la sabiduría

15 de agosto de 2005

En Atenas y sus alrededores hemos pasado una buena parte de nuestra estancia en Grecia. Nuestra primera visita la hicimos el día 14 de agosto, junto a Laura y Gema, que volverían en tren a Tesalónica para coger su avión de vuelta a casa.

Fue muy buena idea acabar su viaje en Atenas, ya que el 15 de agosto eran gratuitas las entradas a todos los monumentos de la ciudad (y del resto de Grecia). Sino la entrada cuesta doce euros y es una entrada múltiple que dura 48 horas y da acceso a: el Acrópolis, el Ágora Antigua, el Ágora Romana, el Templo de Zeus Olímpico, el Teatro de Dioniso y el Cementerio de Cerámico.

Vista de la Acrópolis

Vista de la Acrópolis

Tanto ellas por la mañana, como Rafa y yo por la tarde, pudimos disfrutar de la visita. Paseamos por el Ágora Antigua hasta el Templo de Hefestos, visitando en el camino el museo del Ágora; para más tarde subir la colina hasta la Puerta Beulé, penetrando así en la Acrópolis. En la subida dejamos a la derecha el Teatro de Herodes Ático, en muy buen estado de conservación. Estábamos pisando el mismo suelo que pisaran 2.600 años antes filósofos y oradores de la antigua Grecia.

Tras penetrar por la puerta dejamos a la derecha el Templo de Atenea Niké, en reconstrucción, para enseguida contemplar el Erecteión con sus cariátides a la derecha del recinto, y el Partenón, también en reconstrucción, al fondo a la izquierda. La vista era imponente. A pesar de ser ya más de las seis de la tarde, y cerrar poco después, el lugar estaba lleno de gente, aún no sé ni cómo pude tomar una foto sin gente del Partenón. Aunque no teníamos mucho tiempo nos dimos un paseo por el museo de la Acrópolis, donde se pueden ver algunos de los frisos y metopas que adornaban el Partenón y otros edificios. Allí se encuentran cuatro de las seis cariátides que formaban parte del Erecteion (las que se ven en el templo son réplicas), la quinta se encuentra en el British Museum de Londres, y la última no se encontró. Notamos cierto malestar hacia el British Museum, parece ser que el gobierno griego ha solicitado la devolución de varias piezas arqueológicas en diversas ocasiones, recibiendo siempre de los ingleses una respuesta negativa.

Atenas-IIISe nos echaba el tiempo encima, aunque el cierre es a las 19h30, la consigna donde obligan a dejar las mochilas (de cualquier tamaño) cierra a las 19h. Recuperamos nuestras pertenencias y nos fuimos al barrio de Plaka a cenar y pasar la última noche con las chicas. La cena no fue de nuestro agrado, al contrario que la comida en un restaurante que se encuentra en la calle Iokionos, junto a la calle Mitropoleos (al lado de la catedral).

Al día siguiente fuimos a visitar el Museo Arqueológico, una auténtica maravilla, donde los platos fuertes son algunas esculturas de mármol y bronce, como la de Afrodita en mármol o la de Poseidón o Zeus en bronce. También hay colecciones de joyas que nos llamaron mucho la atención y una planta entera de cerámicas con ejemplares magníficos de todas las etapas. La entrada cuesta siete euros y hay que contar mínimo tres horas de visita; como todos los museos de este tipo sería mejor verlo en dos o tres visitas para abarcar bien su extensión.

Enfilamos una calle que desciende directamente a la estación central de trenes «Larisa», y paramos a comer en un restaurante de barrio, rodeados de obreros. Fue de lo mejor y más barato que probamos en Atenas. Poco después decíamos adiós a las chicas ¿hasta cuándo?

Como mi amigo Michalis no regresaba hasta el día siguiente y Jorge llegaba el viernes, decidimos acercarnos al Cabo Sounión, a visitar el Templo de Poseidón, a unos setenta kilómetros al sudeste de Atenas.

Michalis, nuestro anfitrión

Michalis, nuestro anfitrión

Dormimos a unos quince o veinte kilómetros del cabo, en una tranquila playa. Al día siguiente por la mañana nos acercamos a Cabo Sounión. Paseamos por los alrededores y nos dimos media vuelta hacia Atenas. Antes de volver a la gran urbe hicimos una parada para bañarnos, bucear un poco y comer en una playa de guijarros, cuyas aguas estaban plagadas de vida.

Atenas-IVLlegaríamos a casa de Michalis sobre las cinco de la tarde, interrumpiendo una partida de backgamon. Un par de horas después nos fuimos a casa de Themis, una casa enorme a las afueras de la ciudad. Ejerciendo de auténticos ‘okupas’ nos acoplamos allí hasta el sábado por la mañana. Aprovechamos esos días para descansar, hicimos poco más que comer, dormir, poner la lavadora y disfrutar de la compañía (en la casa estaban también los hermanos de Themis, Spidos e Iliana, muy simpáticos). El jueves salimos a cenar algo por el centro, en un animado restaurante con vistas al Templo de Hefestos (creo que en la calle Dioskouron, junto a la valla del Ágora Antigua). Allí Michalis y Themis pidieron un plato denominado ‘Pikilia’, un surtido de quesos, crema de queso picante, salchichas, albóndigas, dolmas, pepinos, etc.; suponemos que en cada sitio te pondrán un surtido de las especialidades de la casa, y que se pide para un número concreto de personas. Antes de regresar subimos al Monte Licabeto para contemplar las vistas nocturnas de la ciudad.

El viernes recogimos a Jorge en el aeropuerto E. Venizelos, que llegó con diez minutos de adelanto. A las dos de la mañana Michalis y Themis recogerían a Fred y Julie que venían de París a pasar sus vacaciones en Grecia, no les vimos hasta el día siguiente.

Tras las despedidas nos dirigimos con Jorge al centro. Tras el paseo de rigor por las callejuelas de Plaka y los alrededores del Ágora Antigua y Romana, nos fuimos a los Jardines Nacionales y de Zappeio. Antes pasamos por la Plaza de Syntagma, donde se realiza el cambio de guardia, en ese momento los soldados hacían unos pasos militares frente a la Tumba del Soldado Desconocido.

Atenas-IIAtravesando los jardines llegamos hasta el Estadio Panateneo, donde varias placas conmemorativas recuerdan datos como las sedes olímpicas de la era moderna o los presidentes del COI. Volvimos a la furgo a las siete de la tarde pasando junto al Templo de Zeus Olímpico y el Arco de Adriano, tras deleitarnos con un café frappé en un tranquilo café regentado por una mujer búlgara.

No regresamos a Atenas hasta el día 29 de agosto, tras una visita a la isla de Santorini y un periplo por el Peloponeso. Esta vez nos alojamos en casa de Michalis, en Nea Smirni, con él y su hermana Despina.

Al día siguiente, Jorge y Rafa fueron a visitar la Acrópolis por la mañana y por la tarde Jorge aprovechó para visitar el Museo Arqueológico y hacer sus últimas compras por el barrio de Monastiraki.

El miércoles 31 por la mañana nos despedimos de él en el aeropuerto, esperemos que hasta diciembre.

Rafa y yo aún nos quedaríamos allí otro día más. El día 1 de septiembre sobre las tres de la tarde nos despedimos de la gran ciudad que tan amablemente nos había acogido.

Nunca podremos agradecer lo suficiente a Michalis y Themis lo bien que se han portado con nosotros, esperemos que algún día podamos devolverles el favor.

Glorioso pasado

Agora Antigua

El Hefesteión o Templo de Hefestos se encuentra en perfecto estado de conservación, en el Ágora Antigua. Junto a él se ecuentra la pequeña iglesia bizantina de Hagios Filipos y un museo donde se muestran piezas encontradas en la zona. En el Ágora se reunían las gentes , y era el núcleo de la vida política, social y administrativa de la ciudad. Su mayor auge fue en tiempos de Pericles.

Monte Licabeto

El «Monte de los Lobos», llamado así desde la antiguedad, solía estar frecuentado por ellos cuando Atenas era un gran bosque. Desde él se puede disfrutar de las vistas de la gran urbe, aunque es difícil encontrar la vista al Acrópolis.

Templo de Zeus Olímpico y Puerta de Adriano

Este templo se comenzó en el siglo VI a.C. pero se abandonó por falta de fondos; en varias ocasiones se intentó su finalización hasta que Adriano lo consiguió en el año 131 d.C.. Un año después el mismo Adriano mandaba levantar el arco que lleva su nombre, que se encuentra alineado con la Acrópolis.

Este emperador quiso diferenciar la Atenas clásica de la romana, muestra de ella son las inscripciones de los frisos: de cara a la Acrópolis se lee «Esta es Atenas, ciudad antigua de Teseo», de cara al Templo de Zeus Olímpico «Esta es la ciudad de Adriano y no la de Teseo».

Partenón

Su nombre significa «apartamento de la Virgen» en griego. Es un templo de orden dórico construido totalmente en mármol pentélico. Se comenzó a construir en el año 447 a.C. y acabó nueve años después en 438 a.C..

Dada su grandiosidad y para evitar ilusiones ópticas desfavorecedoras, se curvaron los cimientos de forma cóncava y se erigieron columnas ligeramente convexas. Así de lejos parecía perfecto.