Zagoria, la bella desconocida

Zagoria, la bella desconocida

Zagoria, bella desconocida 9 de agosto de 2005 Nos despertamos a unos diez kilómetros de Metsovo. El día anterior pretendíamos habernos acercado más a la zona de Zagoria, pero las carreteras se volvieron infernales y no pudimos avanzar mucho. Mientras dábamos eses sin parar, al fondo del valle veíamos los enormes agujeros para los túneles de la futura autopista que comunicará Igoumenitsa (frente a Italia) con Estambul (la Via Egnatia). Después de pasar Ioannina en poco más de media hora llegamos a la desviación hacia Ariste, cogimos la carretera que nos conduciría hasta los pueblos de Megalopapingo y Mikropapingo. En seguida el paisaje se volvió espectacular. En Ariste hicimos una parada técnica y nos abastecimos de agua, incluida la ducha portátil. Seguimos camino y la garganta de Vikos apareció ante nuestros ojos, un enorme cañón se abrió a la derecha mostrando toda su belleza. Paramos en medio de la carretera para tomar unas fotos y observarlo bien. Poco después llegamos a Megalopapingo, aparcamos en el parking que hay a la entrada y nos fuimos a dar un paseo por el pueblo. La arquitectura era como en Ariste, en total armonía con el medio, tejados de pizarra, paredes de piedra y puertas y ventanas de madera. Las calles empedradas impedían el paso de los coches, pudiendo pasear por ellas sin dificultad. Seguimos por la carretera en busca de las piscinas naturales, que encontramos al cabo de cinco minutos. El paisaje nos recordó a las “fraucatas”, unas paredes del cañón de Ordesa en Pirineos. Recorrimos las pozas hasta el final y luego escogimos un sitio donde darnos un chapuzón; allí nos...